Veintiocho años después de proclamarse campeón del mundo de rallies por primera vez, Carlos Sainz Cenamor tiene la oportunidad de volver a reinar en el mundo del automovilismo a la edad de 55 años, esta vez como ganador del Rally Dakar 2018. Sería su segunda victoria en el mítico raid, el más duro del mundo, después de ganarlo por primera vez en 2010. El piloto incombustible, uno de los pioneros del deporte español junto con Ángel Nieto, Manolo Santana, Paquito Fernández-Ochoa, Joaquín Blume o Severiano Ballesteros, salvó ayer el penúltimo escollo antes de llegar campeón a Córdoba, Argentina. El madrileño y su copiloto, Lucas Cruz, sólo tenían que poner su cómoda ventaja a resguardo y evitar caer ayer en alguna trampa, numerosas en la primera parte de la especial de 369 kilómetros como las dunas de San Juan y un paso de fesh-fesh que pusieron a prueba la sangre fría del dúo español. El día se les puso de cara desde muy temprano. Toda la suerte que Stéphane Peterhansel reconoce haber tenido a lo largo de su carrera se le ha acabado este año. Primero fue un accidente en la séptima etapa que le hizo perder una hora y 48 minutos cuando lideraba la carrera, y ayer volvió a caer en una trampa de arena que le hizo chochar contra un árbol y perder casi una hora. El equipo de asistencia de Peugeot Sport le ayudó a cambiar el bastidor y la columna de dirección de la rueda delantera izquierda. El francés llegó a tiempo a la salida de la segunda parte de la especial, pero en el golpe contra el árbol sufrió un esguince en un dedo pulgar y tuvo que completar el resto de la etapa con dolores y sin dirección asistida. 'Monsieur Dakar' soñaba con el milagro y esperaba que Sainz volviera a toparse con su supuesta mala suerte para alzarse con su decimocuarta victoria, la octava en coches. Pero esta vez fue al revés. Peterhansel también podría quedarse fuera del podio y dejar a Peugeot sin el ansiado doblete en su despedida del Dakar.sábado, 20 de enero de 2018
SAINZ ACARICIARÍA EL DAKAR
Peterhansel cedió una hora tras un accidente
Veintiocho años después de proclamarse campeón del mundo de rallies por primera vez, Carlos Sainz Cenamor tiene la oportunidad de volver a reinar en el mundo del automovilismo a la edad de 55 años, esta vez como ganador del Rally Dakar 2018. Sería su segunda victoria en el mítico raid, el más duro del mundo, después de ganarlo por primera vez en 2010. El piloto incombustible, uno de los pioneros del deporte español junto con Ángel Nieto, Manolo Santana, Paquito Fernández-Ochoa, Joaquín Blume o Severiano Ballesteros, salvó ayer el penúltimo escollo antes de llegar campeón a Córdoba, Argentina. El madrileño y su copiloto, Lucas Cruz, sólo tenían que poner su cómoda ventaja a resguardo y evitar caer ayer en alguna trampa, numerosas en la primera parte de la especial de 369 kilómetros como las dunas de San Juan y un paso de fesh-fesh que pusieron a prueba la sangre fría del dúo español. El día se les puso de cara desde muy temprano. Toda la suerte que Stéphane Peterhansel reconoce haber tenido a lo largo de su carrera se le ha acabado este año. Primero fue un accidente en la séptima etapa que le hizo perder una hora y 48 minutos cuando lideraba la carrera, y ayer volvió a caer en una trampa de arena que le hizo chochar contra un árbol y perder casi una hora. El equipo de asistencia de Peugeot Sport le ayudó a cambiar el bastidor y la columna de dirección de la rueda delantera izquierda. El francés llegó a tiempo a la salida de la segunda parte de la especial, pero en el golpe contra el árbol sufrió un esguince en un dedo pulgar y tuvo que completar el resto de la etapa con dolores y sin dirección asistida. 'Monsieur Dakar' soñaba con el milagro y esperaba que Sainz volviera a toparse con su supuesta mala suerte para alzarse con su decimocuarta victoria, la octava en coches. Pero esta vez fue al revés. Peterhansel también podría quedarse fuera del podio y dejar a Peugeot sin el ansiado doblete en su despedida del Dakar.
Veintiocho años después de proclamarse campeón del mundo de rallies por primera vez, Carlos Sainz Cenamor tiene la oportunidad de volver a reinar en el mundo del automovilismo a la edad de 55 años, esta vez como ganador del Rally Dakar 2018. Sería su segunda victoria en el mítico raid, el más duro del mundo, después de ganarlo por primera vez en 2010. El piloto incombustible, uno de los pioneros del deporte español junto con Ángel Nieto, Manolo Santana, Paquito Fernández-Ochoa, Joaquín Blume o Severiano Ballesteros, salvó ayer el penúltimo escollo antes de llegar campeón a Córdoba, Argentina. El madrileño y su copiloto, Lucas Cruz, sólo tenían que poner su cómoda ventaja a resguardo y evitar caer ayer en alguna trampa, numerosas en la primera parte de la especial de 369 kilómetros como las dunas de San Juan y un paso de fesh-fesh que pusieron a prueba la sangre fría del dúo español. El día se les puso de cara desde muy temprano. Toda la suerte que Stéphane Peterhansel reconoce haber tenido a lo largo de su carrera se le ha acabado este año. Primero fue un accidente en la séptima etapa que le hizo perder una hora y 48 minutos cuando lideraba la carrera, y ayer volvió a caer en una trampa de arena que le hizo chochar contra un árbol y perder casi una hora. El equipo de asistencia de Peugeot Sport le ayudó a cambiar el bastidor y la columna de dirección de la rueda delantera izquierda. El francés llegó a tiempo a la salida de la segunda parte de la especial, pero en el golpe contra el árbol sufrió un esguince en un dedo pulgar y tuvo que completar el resto de la etapa con dolores y sin dirección asistida. 'Monsieur Dakar' soñaba con el milagro y esperaba que Sainz volviera a toparse con su supuesta mala suerte para alzarse con su decimocuarta victoria, la octava en coches. Pero esta vez fue al revés. Peterhansel también podría quedarse fuera del podio y dejar a Peugeot sin el ansiado doblete en su despedida del Dakar.
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