España ganó 27-23 a Francia y se planta en la final ante Suecia.
La selección española de balonmano se dejó inconcluso algo muy valioso hace dos años en Cracovia, cuando perdió de mala manera la final del Campeonato de Europa ante Alemania. Era la cuarta vez que se le escapaba el oro. Tendrá una quinta oportunidad en Zagreb este domingo, después de tumbar al mejor equipo de la historia, Francia (27-23). Los pronósticos reconocían el favoritismo de 'Les Experts', pero los 'Hispanos' han sido el único equipo capaz de batirles en este Europeo y lo hicieron a lo grande, con sus propias armas y desactivando las de un rival que estuvo inerme durante gran parte del encuentro. Hacía mucho tiempo que a los galos nadie les bajaba de esta forma de su pedestal. Lo hizo una selección que convirtió un lema motivacional difundido a través de las redes sociales en una guía de conducta. España jugó como nadie lo ha hecho ante Francia, abriendo su hermética defensa con soluciones variadas, cruces vertiginosos, y siempre aparecía en el momento oportuno la maestría de Raúl Enterríos para sorprender con sus lanzamientos secos. La lección de balonmano desde el banquillo y en la pista prosiguió en la reanudación. España desarticuló totalmente a su rival, incapaz de encontrar respuesta ante un equipo que jugaba con tanto rigor, claridad y motivación.

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