
Con menos gloria que de costumbre y una pizca de suerte por los problemas que han obligado a abandonar a Hyeon Chung, su rival en semifinales, Roger Federer jugará este domingo (09:30, Eurosport) su final de Grand Slam número 30 (por sexta ocasión sin haber perdido un solo set). Será la séptima para el defensor del título en el Abierto de Australia, una cifra que le convierte en el tenista de la Era Open (desde 1968) que más veces la ha alcanzado en el major oceánico, por delante ya de Novak Djokovic, que se queda con seis. Con la pista cubierta por primera vez en el torneo porque fuera llovía, el suizo ganaba 6-1 y 5-2 cuando el coreano, que había pedido un tiempo muerto médico poco antes, se retiró con ampollas en el pie izquierdo. La gente no quería quedarse sin partido y se escucharon algunos silbidos, pero no merecía la pena seguir presenciando una carnicería.
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